Acceso abierto

Los repositorios digitales son herramientas democratizadoras del acceso al conocimiento científico

La Mg. Marcela Fushimi reflexiona sobre los alcances de la Ley 26.899 y la necesidad de avanzar en la definición y aprobación de políticas y prácticas concretas que permitan depositar y hacer accesible la producción intelectual producida por la comunidad científica.

Por Marcela Fushimi*

El 13 de noviembre de 2013 el Congreso aprobó la ley 26.899 que establece que la producción científico tecnológica nacional financiada total o parcialmente por el Estado deberá estar disponible en acceso abierto, para que pueda ser libremente consultada desde Internet por cualquier persona. De este modo, Argentina se suma al movimiento internacional que pugna por recuperar el control del conocimiento científico, eliminando las barreras económicas y legales que imponen las grandes casas editoriales que gestionan las revistas científicas y cobran onerosas suscripciones y tasas de publicación.

Para lograr el acceso abierto, la ley establece que serán los organismos e instituciones que conforman el sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación (SNCTI) -los cuales reciben financiamiento del Estado Nacional- quienes deberán desarrollar y mantener repositorios digitales institucionales de acceso abierto, propios o compartidos, en los que será obligatorio el depósito tanto de la producción científico-tecnológica como de los conjuntos de datos de investigación generados por los y las investigadores/as, tecnólogos/as, docentes, becarios/as de posdoctorado y estudiantes de maestría y doctorado. La producción abarca al conjunto de documentos -artículos de revistas, trabajos técnico-científicos, tesis académicas, datos primarios, entre otros- que son resultado de actividades de investigación, que de esta manera pasan a integrar el archivo y patrimonio intelectual de las instituciones, y por lo tanto de la Nación. La ley establece también los plazos de depósito -6 meses para las producciones y 5 años para los datos primarios-, y dictamina que el incumplimiento de las obligaciones, tanto por parte de las instituciones como de las personas, los convertirá en sujetos “no-elegibles” para el otorgamiento de ayuda financiera pública para investigación en el futuro.

En pocas palabras, se obliga a las instituciones a guardar una copia de todo aquello que generaron a lo largo de su historia, como resultado de sus investigaciones, y a ofrecerlo a la comunidad en acceso abierto, es decir, sin aranceles ni trabas legales para su lectura y descarga desde la web, y a dictaminar políticas institucionales para su gestión y preservación a largo plazo.

Esto puede parecer una obviedad, pero no lo es. Porque si no, ¿cuántas de nuestras universidades tienen un archivo -en papel o digital- con copias de las producciones de sus docentes-investigadores?, ¿cuántas son capaces de responder cuál es su producción científica, medida en cantidad de libros, artículos, capítulos?, o ¿por qué esta información y esos documentos no están disponibles y accesibles al público en las mismas instituciones en las que se generaron? En el caso de la UNLP, tenemos avances importantes pero aún no estamos en condiciones de responder todas estas preguntas.

A modo de ejemplo, valga una anécdota personal: en el año 2004 hicimos un relevamiento para saber cuánto de la producción científica informada por los docentes-investigadores de la Facultad de Humanidades estaba disponible en la Biblioteca, y encontramos que sólo teníamos un 40% de los libros, capítulos y artículos informados en el año 2000 en la base de datos del Programa de Incentivos. Ese dato fue revelador y permitió poner en marcha en ese momento el proyecto de creación del repositorio institucional Memoria Académica. Razones similares impulsaron un año antes la creación del Servicio de Difusión de la Creación Intelectual (Sedici) en el ámbito de la Presidencia, que luego se transformaría en el repositorio central de la UNLP, y también Naturalis, el repositorio de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo, así como otras iniciativas de acceso abierto creadas en distintas dependencias, por lo que la UNLP fue y es pionera en Argentina en estos desarrollos. El espíritu que sostiene estos proyectos -coincidentemente con lo reglamentado en la ley- es que las instituciones deben reunir y recuperar su producción intelectual para difundirla y preservarla a perpetuidad. Pensado así, un repositorio es un artefacto valioso y democratizador del acceso a la producción científica de las instituciones del SNCTI -porque los repositorios se conectan entre sí- y si todas lo tuvieran, se podrían responder las preguntas anteriormente expresadas, ya no para una institución, sino para el conjunto del sistema argentino. Y como beneficio adicional, ya no sería necesario pagar costosas suscripciones; al menos no para acceder a las publicaciones -nacionales o extranjeras- en las que los y las investigadores/as argentinos/as publican y difunden sus producciones. Si disponemos de una copia de nuestra producción científica, también podríamos generar nuestros propios instrumentos de medición y evaluación a nivel local o nacional, para no tener que recurrir como única alternativa a los cuestionados índices de impacto y bases de datos internacionales que no siempre nos representan adecuadamente, tal como lo expresan, a nivel internacional, la Declaración de San Francisco sobre evaluación científica (más conocida como DORA) y el Manifiesto de Leiden; y a nivel regional-local, el Foro Latinoamericano de Evaluación Científica (FOLEC). En este sentido, FOLEC es un espacio regional articulado desde CLACSO que promueve el debate situado sobre los procesos de evaluación en la región, pensado desde una perspectiva que defiende el carácter abierto, común y de dominio público del conocimiento y su vinculación con enfoques y modelos democratizadores y sustentables de la ciencia, comprometidos con las problemáticas de nuestras sociedades.

Por supuesto que para lograr la implementación plena de esta ley no basta con los repositorios: tenemos que avanzar en la definición y aprobación de políticas y prácticas concretas que nos permitan poblarlos y lograr que efectivamente toda nuestra producción intelectual sea depositada y esté accesible, con un costo mínimo de esfuerzo para nuestros investigadores, que ya tienen una carga de trabajo considerable. Por ejemplo, se podrían implementar mecanismos semi-automáticos que permitan tomar los documentos ya subidos al Sistema de Gestión y Evaluación (Sigeva), para luego de un proceso de curaduría, incorporarlos en acceso abierto en los repositorios de la UNLP. Y por otra parte, realizar acciones de formación y acompañamiento a los equipos de investigación para ayudar en el trabajo con los conjuntos de datos primarios, que es la etapa que sigue si queremos avanzar hacia una ciencia más abierta y participativa.

En definitiva, la ley que impulsa el acceso abierto a la literatura y a los datos primarios de investigación a través de la creación y uso de repositorios institucionales contribuye de forma efectiva a democratizar el conocimiento, ya que el acceso abierto implica la posibilidad de que más personas de todos los ámbitos y geografías -no solo el académico y no solo de Argentina- puedan beneficiarse de los resultados de la investigación científica que fue generada con fondos públicos, creando así un ciclo virtuoso. Y es en este sentido que los repositorios y el acceso abierto facilitan el proceso de reapropiación social de la ciencia, garantizando que la sociedad toda pueda acceder a los resultados de la investigación científica, habilitando la participación ciudadana en prácticas científicas, y permitiendo que además de expertos y tecnólogos, otros actores puedan incidir en los procesos de decisión y definición de políticas públicas aportando sus visiones y necesidades.


*Marcela Fushimi es licenciada en bibliotecología y documentación por la UNLP y magister en ciencia, tecnología y sociedad por la UNQ. Dirige la Biblioteca Prof. Guillermo Obiols de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación y es profesora e investigadora en temas de acceso abierto y repositorios digitales. Integra además la cátedra libre Ciencia, política y sociedad y ha sido designada recientemente como Coordinadora de políticas de acceso abierto de la UNLP en el ámbito de la Dirección de Visibilidad de la Producción Científica.

Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación
Universidad Nacional de La Plata (IdIHCS-FaHCE-UNLP)
E-mail: mfushimi@fahce.unlp.edu.ar

Actualizado el: 2021-12-03